Lunes a la madrugada, 2:28 a.m para ser exactos. Escuchando un viejo disco de Soda Stereo, me terminé la botella de licor que robé de la estantería de mis padres, con el pulso temblando y la vista movida escribí con dolor y pena, desde lo más profundo y sincero de mi ser las siguientes palabras: ¿Como estar a tu altura? Decime. No soy lo suficientemente linda, ni flaca, ni inteligente, ni divertida para estar con vos. No sé mucho de vos. No sé si te lastimaron, no sé si sufriste, no sé qué canción te pone mal, no sé qué te hace feliz, no sé nada de vos más allá de que te sentís completo conmigo como yo con vos. No sé si tengo que curarte alguna herida, no sé sobre quién tengo que estar, no sé como ser tu casa, no sé quién tengo que superar, no sé qué hacer o qué decirte si te pones mal, no sé como consolarte si lloras, no sé qué decirte para que te duermas, no sé como hacerte sentir como en casa, no sé como besarte mejor que nadie, ni como abrazarte tanto que te deje una marca en e...